Torres de control están en jaque por el repunte del tráfico aéreo

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En: La Nación 28(10), (10 de octubre 2021), 4-5Resumen: Son las 10 a. m. del 1.ºde octubre. El aeropuerto Juan Santamaría, en Alajuela, está repleto. Dos vuelos de Aeroméxico y Volaris llegan con tres minutos de diferencia, guiados por Ignacio Orozco, uno de los cuatro controladores aéreos en turno que se encargan de vigilar los 250 vuelos que ingresan al día. En la torre de control los funcionarios comentan el reciente anuncio sobre la recuperación del 80% de aerolíneas que venían antes de la pandemia. Aunque el país lo celebra, solo ellos están conscientes de que ese repunte del tráfico aéreo pondrá en jaque a los aeropuertos, ya que no hay suficientes controladores para atender las operaciones.Un equipo de La Nación constató la intensa actividad de estos funcionarios, que no solo deben vigilar que no choquen los aviones en la pista o que se despeje el espacio necesario para que despeguen y aterricen sin ningún riesgo. Hay muchas otras tareas nuevas que los distraen de la principal. La situación, según dicen, no es reciente, ya que desde hace más de 10 años se advirtió a las autoridades.Para estos funcionarios ya se hizo tarde y temen que pronto los aeropuertos tendrán que empezar a realizar cierres temporales, lo que implicaría disminuir vuelos. Una medida de esa naturaleza pondría en riesgo los más de
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Son las 10 a. m. del 1.ºde octubre. El aeropuerto Juan Santamaría, en Alajuela, está repleto. Dos vuelos de Aeroméxico y Volaris llegan con tres minutos de diferencia, guiados por Ignacio Orozco, uno de los cuatro controladores aéreos en turno que se encargan de vigilar los 250 vuelos que ingresan al día. En la torre de control los funcionarios comentan el reciente anuncio sobre la recuperación del 80% de aerolíneas que venían antes de la pandemia. Aunque el país lo celebra, solo ellos están conscientes de que ese repunte del tráfico aéreo pondrá en jaque a los aeropuertos, ya que no hay suficientes controladores para atender las operaciones.Un equipo de La Nación constató la intensa actividad de estos funcionarios, que no solo deben vigilar que no choquen los aviones en la pista o que se despeje el espacio necesario para que despeguen y aterricen sin ningún riesgo. Hay muchas otras tareas nuevas que los distraen de la principal. La situación, según dicen, no es reciente, ya que desde hace más de 10 años se advirtió a las autoridades.Para estos funcionarios ya se hizo tarde y temen que pronto los aeropuertos tendrán que empezar a realizar cierres temporales, lo que implicaría disminuir vuelos. Una medida de esa naturaleza pondría en riesgo los más de .400 millones (9% del producto interno bruto) que genera esta industria cada año, con los cerca de seis millones de visitantes que llegan por medio de las 26 aerolíneas que arriban al territorio, según datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y la Cancillería para 2019.Ronald Vega, supervisor de la torre del Juan Santamaría, fue enfático en que el sistema de control de tránsito aéreo de todo el país está colapsado. "Durante 12 años no se ha brindado una solución y hoy nos lleva al colapso de los servicios. Es importante que el público en general entienda que el sistema hoy en día no es seguro y que lo que se hace es poner parches para que los usuarios no se sientan en riesgo", aseveró el funcionario, quien tiene más de tres décadas de trabajar en el área.El controlador aseguró que estudios internos demuestran el alto nivel de fatiga, pero que las autoridades no han querido actuar. "A las jefaturas se les ha advertido de que lamentablemente nuestro país está a las puertas de enfrentar un accidente aéreo", advirtió, al explicar que en Alajuela se cerraron dos de las cinco frecuencias que se necesitan para brindar un servicio de calidad, pero que ahora se atienden con apuro, complicaciones, atrasos e incluso temor.

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